Cómo se fabrica el biogás

El biogás es un compuesto de gases de origen renovable formado principalmente por metano y dióxido de carbono, aunque puede contener otros muchos compuestos secundarios en función del proceso de elaboración y las materias primas empleadas. Aunque es muy similar a algunos tipos de gas natural, el biogás no es una sustancia natural, sino que es el nombre que le damos a los compuestos asemejados al gas fósil elaborados por el hombre. Últimamente se ha hablado mucho sobre él, como posible alternativa ante el agotamiento de los yacimientos de gas natural en el futuro. ¿En qué consiste el biogás?

Digestores industriales

El biogás es un combustible especialmente útil por su fácil elaboración en explotaciones agrícolas o ganaderas, aunque también presenta operatibilidad a gran escala. En granjas y en zonas aisladas con base agraria, el biogás puede ser elaborado muy fácilmente con equipos simples que pueden ser construidos con materiales cotidianos, y es capaz de sustituir completamente a la leña, al gas natural, o incluso a la electricidad industrial, en aquellas zonas de difícil acceso, si se emplea un generador a biogás.

Cómo se elabora el biogás

Este tipo de dispositivos para elaborar biogás se denominan “digestores”, y pueden existir de pequeño tamaño, o de gran escala. Todos los digestores, que son anaerobios (no emplean oxígeno en el proceso), constan de una serie de cámaras por las que va pasando la materia prima hasta procesarse. Para comenzar el proceso, se introduce basura orgánica, usualmente desechos de la cosecha o purines (razón por la cual son especialmente valiosos en granjas). Esta materia orgánica entra a una cámara de digestión, donde, en ausencia de oxígeno, comienza un proceso natural por el que bacterias anaerobias degradan el material, produciendo, por un lado, el biogás, y, por otro, fertilizante.

Infografía de digestor doméstico

El biogás es extraído de esta cámara de digestión por la parte superior, ya que tiende a ascender, y el fertilizante sale por el extremo contrario del artefacto. Aunque existen muchos diseños de digestores, más o menos avanzados, el funcionamiento esencial de todos es este. Sin embargo, en los vertederos y zonas de vertido de residuos orgánicos, este proceso ocurre de por sí de forma natural, pues forma parte de la descomposición. Como consecuencia, se genera metano, que es directamente vertido a la atmósfera. A veces, el metano queda confinado bajo muchas capas de basura, creando un cierto riesgo de explosión.

Por qué el biogás es bueno para el clima

El metano es un gas de efecto invernadero extremadamente potente, unas 21 veces más que el dióxido de carbono. Por ese motivo, la descomposición de materias orgánicas, especialmente provenientes de la industria ganadera, presenta riesgos para el planeta. Mediante el uso de digestores, es posible confinar estos gases que, de forma natural, serían vertidos a la atmósfera, y darles un uso. Ese empleo pasa de forma casi asegurada por la combustión del gas para generar electricidad, o para cocinar. Evidentemente, la quema del biogás genera residuos contaminantes en forma de dióxido de carbono, pero al ser estos 21 veces menos potentes que el metano, podemos afirmar que dicha transformación supone un modo de combatir el cambio climático. Ya que, de otro modo, el metano se vertería de modo natural al entorno.

Representación de molécula de metano

En cuanto a su elaboración industrial, aunque España aún no se ha colocado a ese nivel, en Europa es habitual transformar la basura orgánica y los purines en biogás, con el que normalmente se genera electricidad en plantas térmicas convencionales. De modo contrario, lo habitual es incinerar esos residuos. Madrid y Mallorca con dos áreas donde, desde 2018, se han implementado planes para el establecimiento de plantas de biogás a partir de la basura orgánica convencional. Los ciudadanos son los responsables de realizar la división de basuras y de depositar en contenedores especialmente habilitados aquellos restos orgánicos que generen.

Fácil de generar, y versátil

El biogás, una vez elaborado, puede emplearse tanto para calentarse y cocinar, como para generar electricidad, y presenta una enorme versatilidad, del nivel del gas natural. De hecho, el biogás es, en esencia, gas natural artificial, y, al contrario que su oponente fósil, tiene el potencial de ayudar en el combate contra el cambio climático. Un solo metro cúbico de biogás es capaz de producir electricidad suficiente para alimentar una lámpara durante seis horas, o para alimentar un frigorífico durante una hora. Además, los digestores generan abono como subproducto, que se puede emplear para fertilizar de manera limpia cultivos.

Campo de mostaza

Aunque, en España, la mayoría de la producción de biogás proviene de digestores propiedad de las administraciones públicas y de empresas, cualquier explotación agraria se beneficiará de disponer de uno. Para ello, solo necesitas materiales básicos, como ladrillos y cemento, o algún bidón de chapa o de plástico; conducciones metálicas o de pvc, un par de válvulas de riego, y sellador de silcona.

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